lunes, 4 de julio de 2016

Gonzalo García de la Torre, un polifacético agente cultural

Hoy es el cumpleaños de D. Gonzalo García de la Torre, un polifacético agente cultural al que conocí allá por el año 2005 cuando él era el director gerente de la distribuidora "ediciones Encuentro", de Ciudad Real, y vino a la universidad a presentar sus servicios profesionales, algunos años antes de postjubilarse. El paso del tiempo, los amigos comunes, el común interés por el mundo de la Cultura, el Libro y el Cine, y el trato que de todo ello surgió, nos hicieron trabar amistad y desde entonces he podido conocer su interesante vida y trayectoria profesional, merecedora -se lo he dicho en muchas ocasiones- de un libro de memorias.



Cuando hace unos años decidió venirse a vivir a Toledo, comenzó a frecuentar la vida cultural de la ciudad y pronto se hizo famoso por ser el "abuelo protestón" y "políticamente incorrecto" que a menudo discrepaba públicamente del conferenciante de turno, del libro de moda o del político equis. Pero Gonzalo G. de la Torre es mucho más que un jubilado gruñón (a veces), y lo saben en numerosos lugares fuera de esta Toledo en donde nos creemos a menudo el centro del mundo. Es una persona respetada en el ámbito de las Letras y de la Cultura, por su trayectoria como editor (fue el hombre de Polanco en Castilla y León, en la delegación regional de ediciones Santillana, durante los primeros años del grupo PRISA) y por su trayectoria como librero desde los años del último Franquismo y la Transición, enfrentándose a la gestión gubernamental en tiempos de Ricardo de la Cierva y fundando asociaciones gremiales de profesionales del libro, independientes del Sindicato Vertical. Ha vivido en Canarias, donde algunos de sus hijos continúan la saga familiar en el mundo del libro, y donde tuvo sus devaneos con el ámbito pedagógico, introduciendo el método Montessori. En Sevilla (donde tuvo una de las librerías culturales más punteras de Andalucía), en Madrid, Valladolid...  Y al cabo de los años volvió a Toledo.

Sí, digo "volvió" porque aunque a veces afirma ser madrileño por haber cursado allí el bachillerato y la universidad (es perito agrícola, amigo y compañero de promoción de Miguel de la Quadra Salcedo), o salmantino por haber sido allí concebido, nació en un pueblito toledano de la comarca de Torrijos llamado Los Cerralbos. Y allí, en sus años de mocedad, se dedicó a la agricultura y la ganadería, como gestor de la finca de su familia en los duros años de la postguerra, tras haber perdido a su padre en la contienda (in)civil. Entre otras historias, se le recuerda por haber traído la concentración parcelaria a la provincia de Toledo, por mejorar notablemente las condiciones laborales de obreros, pastores y peones, dándoles un sueldo digno y facilitándoles lo que hoy llamamos "conciliación familiar", por fomentar la instalación de un coto de caza que facilitó la vida a los habitantes del pueblo y su comarca, por llevar la primera línea teléfonica, la primera cooperativa, por organizar unas elecciones sindicales sin presiones de la capital, así como por algunas cosas más que en aquellos años cincuenta eran como poco, difíciles no sólo de realizar sino de creer.

Tiempo después, cuando se dedicó profesionalmente al ámbito de la Cultura, como editor y maestro de libreros, durante décadas ha tenido trato y amistad con todos los grandes nombres de la narrativa española e hispanoamericana del siglo XX, así como a ensayistas, filósofos, políticos y faranduleros. Sólo en los últimos tiempos ha traido a Toledo a Juan Cruz, a Julio Llamazares, a Fco. Fdez. Santos, de la UNESCO... y sus vivencias durante décadas con autores de reconocido prestigio serían codicioso fruto para periodistas del corazón o al menos para su antigua editorial, si él quisiera ponerlas por escrito.

Me cuenta que sus últimos proyectos avanzan: por un lado, la realización de un ciclo de conferencias que ha propuesto a la Asociación de Amigos de la Biblioteca de Castilla-La Mancha para conmemorar el 140 aniversario de la Institución Libre de Enseñanza. Una excelente idea, porque en Toledo la efeméride está pasando sin pena ni gloria. Y por otro, la creación en su pueblo natal de una fundación, vinculada a las tierras de su propiedad, donde se instale una granja-escuela para fomentar en la infancia el conocimiento de la Naturaleza, de los valores ambientales y de la agricultura tradicional y ecológica. Para ello ha conseguido el respaldo de la Unión Europea, de la Consejería de Agricultura de Castilla-La Mancha y del Ayuntamiento de Los Cerralbos, con lo que espero que a no tardar demasiado el proyecto "Cerros Albos" se convierta en una gozosa realidad.

Mis felicitaciones en su día a don Gonzalo Gª de la Torre y mis mejores deseos para sus proyectos.




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